Gert Weil: Lanzando desde Beijing
Al que le quedaban algunas, probablemente ya no las tenga luego de presenciar la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos.
He tenido la fortuna de ser testigo de 4 ceremonias anteriores. Si bien fue como integrante de la delegación que participa del desfile, no se ve lo mismo que desde las graderías del estadio o la transmisión de TV oficial.
¡Lo que pude apreciar anoche supera con creces las anteriores experiencias!
Como participantes del desfile se nos condujo primero a un gimnasio cerrado cerca del estadio olímpico, donde se nos distribuyó para salir al desfile.
En el intertanto se desarrolla el espectáculo para el resto del mundo. Con algo de suerte, pudimos ver algunas impresiones en pantallas de lo que sucedió. En el recorrido hasta entrar finalmente, la verdad no sabemos mucho más.
Ya en los tramos finales de nuestra caminata hasta el estadio, nos dimos cuenta de la espectacularidad del despliegue chino.
Todas las construcciones nuevas, torres iluminadas de diseño modernísimo, con efectos de luces.
El ya famoso “Nido de Pájaros” y su vecino “Cubo de Agua”, junto a otros edificios, constituyen un marco increíblemente espectacular.
Este recorrido es también probablemente el momento más emocionante y entretenido para los integrantes de las delegaciones, los voluntarios están iguales o más emocionados que los deportistas y se convierten en grandes animadores al paso de las diferentes delegaciones.
El cansancio es obvio tras la larga espera. Ya llevamos más de tres horas desde que salimos de la villa olímpica. Hay nerviosismo y una inmensa expectación por lo que vendrá.
A pesar del orden que se quiere mantener, igual se mezclan las delegaciones. Las fotos y filmaciones no se detienen, todos quieren una imagen con los abanderados como son Fernando González, Roger Federer y Yao Ming, u otros, que sin llevar bandera, son las figuras del deporte mundial presentes en estos juegos.
Una vez dentro del Nido de Pájaros se confirma la sospecha, es el estadio más espectacular que he visto.
A pesar de la inédita calidad y creatividad del espectáculo, creo que nadie se imaginó lo que vendría en el momento de encender el pebetero olímpico. ¡Quedamos atónitos!
Todo un ejemplo de capacidad y eficiencia, tiraron la casa por la ventana no escatimaron recursos.
Ahora no me cuesta para nada imaginar que en los próximos 15 días seremos testigos de cómo el mundo se someterá a una nueva dominación deportiva.
Creo que las dudas se esfumaron definitivamente, China es el imperio que viene.
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